una propuesta ética

mjose1El levantamiento sustentable de recursos como una oportunidad para la reflexión, el diálogo y la responsabilidad de todas las organizaciones sociales.

 

Desde que los hombres viven en comunidad, la regulación moral de la conducta ha sido necesaria para el bienestar colectivo. Al estar hoy aquí y habiendo elegido ser comunidad, también hemos elegido no una ideología, sino volver a la esencia de nuestro origen y de lo que somos como personas: seres en relación que no pueden sino vivir y existir en una comunidad que los contenga y alimente.

La Comisión de Levantamiento Sustentable de Recursos de la Comunidad Organizaciones Solidarias quisiéramos compartir con ustedes una reflexión en torno a nuestro quehacer, particularmente en el ámbito del levantamiento sustentable de recursos que nos reúne hoy.

Todo nuestro quehacer comunitario tiene un objetivo y una metodología: una identidad. Nuestro sueño común, nuestro anhelo, nuestro propósito, es el servicio a las personas que sufren más necesidades, por la escasez de recursos, la imposibilidad de acceso a educación, vivienda o salud, por la marginación o discriminación, por la enfermedad o discapacidad, por tantas otras fuentes de sufrimiento. Nuestro propósito es el servicio y la mejora de las condiciones de los más necesitados y la construcción de una cultura solidaria que de manera proactiva sirva a este propósito. Para ello, hacemos un trabajo de colaboración al interior de nuestras comunidades y un trabajo solidario de cara a la sociedad civil intentando permear estructuras, animar corazones y despertar conciencias.

Nuestro quehacer comunitario no sólo tiene objetivos y propósitos, sino una metodología una forma de hacer, una manera de recorrer el camino hacia el objetivo. Es en este modo de hacer, donde radica la peculiar identidad de la Comunidad Organizaciones Solidarias.

La tecnificación  y la eficiencia, la cultura del lucro y el hedonismo, puestos como valor absoluto en nuestra sociedad, muchas veces nos hacen determinar objetivos, descuidando el camino para llegar a él. La cuestión actual, pareciera ser, el cumplimiento de metas, en lo que nos ocupa hoy, el financiamiento sustentable de nuestras organizaciones. Sin embargo, el contacto con los más necesitados y nuestro propósito de servirlos, nos urgen y obligan a replantear nuestras metodologías y aproximaciones si realmente queremos hacer lo que decimos que queremos hacer. No podemos superar la pobreza, entregar condiciones sociales, transformar estructuras, si no dejamos a los que sufren la pobreza hacerse sujetos de sus propias transformaciones. No somos nosotros quienes hemos vivido sus vidas de sufrimiento y marginación, tampoco seremos nosotros los agentes del cambio, sino sus facilitadores. Para ello, necesitamos escuchar, aprender, compartir, encontrarnos y respetar las formas y procesos de aquellos a quienes queremos servir.

Nuestra vocación es la de porteadores, de aquellos que ayudan a llevar a otros el peso. Somos servidores de otro, compañía, consuelo, escucha, una cuña con la cual encausar la fuerza de las aguas. Es el agua la que horada la tierra, la que hace camino, no la cuña. No somos los protagonistas. Cada persona y en particular aquellos que más han sufrido, es el sujeto de su propia historia y en ellos, particularmente, está la fuerza para transformar la sociedad. Nuestra misión como Comunidad Organizaciones Solidarias tiene que ver mucho más con el encuentro que con la solución, no con el hacer para, sino con el hacer y el ser con. No se trata sólo de transformar la vida de otros, sino de dejarnos transformar y desde este encuentro proponer y vivir formas nuevas.

En este andar, algunas instituciones han recorrido un camino, otras, otro. A la mayoría nos aflige la escasez de los recursos y la magnitud de los problemas. Sin embargo y a pesar de esta realidad, no queremos ceder, no queremos rendirnos, queremos proponer nuevos caminos. En el ámbito de los recursos económicos, como en muchos otros, vemos y nos hacemos concientes de una realidad que no es todo lo transparente y fluida  que quisiéramos y frente a esta constatación, juntos buscamos un horizonte distinto que nos permita servir de mejor manera. Nuestro criterio ético en el levantamiento sustentable de recursos, así como en todo nuestro quehacer, está determinado no sólo por nuestros objetivos, sino también por nuestra forma de hacer. El servicio competente y adecuado de los más pobres, que es la primera forma de compasión, entendido no sólo como fin último, sino como orientación que define el quehacer, presenta entonces la virtud, lo que es correcto y bueno, no como una adecuación a las costumbres, sino como un ejercicio permanente. Así como en encuentros anteriores hemos ejercitado el músculo de la comunidad, éste mismo músculo comunitario requiere activar el músculo ético que nos invita a una reflexión, a un ejercicio de conciencia sobre aquello que hacemos y su fidelidad a lo que somos.

La transformación y mejoramiento de las relaciones en el ámbito del acceso a financiamiento, no puede ser tarea de uno solo. Juntos podemos ir adelante con una manera nueva, transparentando nuestros procedimientos y cuidando unos de otros, de modo que todos, grandes y pequeños, podamos acceder de igual manera a estos beneficios basados en los méritos de cada uno. Este desafío requiere del compromiso personal de cada uno, que no sólo nos conformemos con no hacer el mal, sino que busquemos con decisión y pasión hacer el bien.

Con esta reflexión, queremos invitar, suscitar, abrir un diálogo. La conciencia y el quehacer ético no nos pueden ser ajenos, porque son una dimensión constitutiva de lo que nosotros mismos hemos elegido ser. El que juntos consensuemos un modo de hacer, da cuenta de nuestra madurez y crecimiento y testimonia para otros la verdad de lo que somos y hacemos. Decimos que somos comunidad y por tanto, queremos obrar conforme a esto que somos. Sólo en esta coherencia del ser y el hacer es que somos consecuentes y veraces y de cara a la sociedad civil podemos proponer un modo de hacer distinto, que transforme las costumbres y estructuras y sirva a la felicidad, que es el fin de todos.

 

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Comentarios

Me ha parecido un tema de mucho interés.

Hace un tiempo me he acercado al tema de las cooperativas, y es notoria la sintonía que existe entre los principios y metas que postula este modelo, y los que se exponen en este articulo.

Lamentablemente en Chile, la deriva histórica ha sido dura con las cooperativas y a estas les ha sido muy dificil enfrentar sus problemas tanto internos como externos. Y de este modo, hoy estan constreñidas por los fuertes prejuicios que la ciudadania tiene de estas empresas sociales, como instituciones obsoletas.

Sin embargo, en todo el mundo y aquí en Chile incluso, existen experiencias que a través de las cooperativas nos hablan de un verdadero desarrollo comunitario, que desprendido de toda ideología promueve un crecimiento más inclusivo y equitativo de las comunidades y sus integrentes quienes, como bien dice el articulo, se vuelvuen sujetos de sus propias transformaciones. Y lo más importante, defienden una visión más humanista de la empresa donde la persona, el socio, prima por sobre el capital, recordandonos que este es tan solo un medio para satisfacer nuestras necesidades, y no el fin que deben perseguir nuestras actividades.

Ya me voy extendiendo mucho, así que solo hacer el llamado, haciendo eco de la invitación a la reflexión y al diálogo, a que se conozca de las cooperativas y se las evalue de forma objetiva su potencial como alternativa de desarrollo, más cercana a la innovación de lo que se piensa.

Hace algun tiempo, hemos levantado el sitio web www.cooperativaschilenas.cl a través del cual esperamos lograr canalizar un poco las fuerzas de cambio, hacia una sociedad mas solidaria y colaborativa, menos egoísta e individualista. Los invitamos a visitarlo

Atentamente

Andrés L. 

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...al leer tu artículo, me acordé de un reportaje que leí en una revista argentina hace ya un par de décadas por lo menos. Se trataba de un hombre que tenía una parcela en la que albergaba a unos 25 gatos grandes, en su mayoría pumas, algunos leopardos, leones y un tigre de bengala.

El caso es que el artículo era medio desesperado porque el hombre se había quedado sin recursos para alimentar a sus gatos. En algún momento, dijo que los animales circulaban libremente por la parcela y que él mismo dormía al lado del tigre. El entrevistador, asombrado, le preguntó si no tenía miedo de dormir junto a un tigre hambriento, a lo que éste respondío que no, que no corría peligro alguno, porque él tenía tanta hambre como los felinos... ¿por qué crees tú que mi cabeza loca hizo semejante conexión?

saludos...

 

 

 

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